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Un rayo de esperanza para frenar el alga invasora

Las especies invasoras son la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo, tan solo detrás de la destrucción de hábitats. En nuestro país, la invasión del alga asiática Rugulopteryx okamurae continúa siendo uno de los problemas ambientales más serios de nuestras costas.

Desde su aparición en 2015, esta especie ha provocado graves impactos a las especies autóctonas, a las playas, al sector pesquero y al turismo, generando pérdidas millonarias en Andalucía. Actualmente, la invasión se ha extendido desde su inicio en el estrecho, por el Mediterráneo hasta Cataluña y Baleares y por el océano Atlántico hasta el País Vasco y Canarias, por lo que todas las costas españolas tienen presencia de esta especie invasora.

Tras 10 años de seguimiento incansable en los que se hemos visto su avance con impotencia parecía que todo estaba perdido. Sin embargo, recientes investigaciones han documentado por primera vez un proceso en el que algunas especies de algas autóctonas comienzan a recuperar su espacio en zonas dominadas por la invasora, favoreciendo la restauración de ecosistemas equilibrados y biodiversos.

Estas algas nativas liberan compuestos químicos que limitan la capacidad fotosintética de Rugulopteryx okamurae, “marchitando” a la invasora y controlando su avance con el contacto prolongado, lo que abre una prometedora vía para explorar soluciones contra su invasión.

Este hallazgo, se ha realizado fruto de una colaboración entre la Asociación Equilibrio Marino con el Instituto de Biotecnología y Desarrollo Azul (IBYDA) de la Universidad de Málaga, los cuales ahora tienen el objetivo de evaluar si este proceso puede replicarse en otras áreas afectadas y desarrollar estrategias de manejo y mitigación efectivas.